Javier Martínez Tubío
Se trata de una obra de carácter autobiográfico que destaca por su valentía formal y emocional en el panorama del cómic contemporáneo. Velarde toma como punto de partida la pérdida de su mascota, Tapón, que utiliza como metáfora del paso de la niñez a la edad adulta.
El proyecto nació a partir de la beca del Instituto de la Juventud, que impulsó a la autora a adentrarse en el cómic como espacio de experimentación artística. Tras una década vinculada a la autoedición y los fanzines, Velarde desarrolló durante tres años una obra íntima que combina ficción, diarios de sueños y vivencias personales.
La egresada explica que “fue un trabajo largo y complejo, y no esperaba ningún tipo de reconocimiento. La vida habitual de un tebeo suele ser muy corta, así que ha sido una sorpresa enorme ver cómo la obra ha conectado con tanta gente”. Velarde reconoce además que atravesaba un momento personal complicado durante el proceso creativo y que el proyecto le sirvió como forma de expresión y liberación personal.
La autora estudió el grado de Bellas Artes en la Universidad Rey Juan Carlos, una etapa que considera clave para la construcción de su mirada artística. “Mi tebeo es el mismo con el que empecé en la carrera, solo que me ha acompañado durante años y me ha servido para crecer. Sigo muy vinculada a profesores y compañeros, todo lo que aprendí en la universidad está presente en este trabajo”, explica. Tras su etapa académica, Velarde realizó prácticas en DIBUX y ha continuado ligada al ámbito formativo a través de talleres y actividades relacionadas con el cómic.
Como mensaje para los estudiantes actuales de Bellas Artes de la URJC, la artista anima a perder el miedo y confiar en los procesos creativos personales: “Paciencia, lanzarse a hacer cosas y no olvidar que somos personas. Es mejor estar perdidos en compañía y encontrar el camino juntos. Incluso de las asignaturas que parecen menos útiles se puede sacar algo valioso”.

