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Lunes 05 de Octubre de 2020 a las 06:30

Los beneficios de la actividad física en la prevención del Covid-19

Un estudio confirma los efectos positivos del ejercicio en el sistema inmunológico y salud mental, indispensables para hacer frente a una segunda oleada de Covid-19

Jaime Riveiro Fernández

Alfonso Jiménez, profesor del grado de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la URJC, junto con el Dr. Xian Mayo, investigador del Centro de Estudios del Deporte de la URJC, y Robert J. Copeland, profesor de Actividad Física y Salud en “Sheffield Hallam University”, han realizado una investigación acerca del impacto positivo del ejercicio en el sistema inmunológico. En la situación extraordinaria en la que se encuentra el mundo ahora mismo, cobra mucha más importancia el mantenerse sano y maximizar cualquier medida de prevención contra la Covid-19.

Sin embargo, esta mentalidad no tiene que quedarse en el plano individual, sino que se debería extrapolar a toda la sociedad para resistir a la segunda oleada de Covid-19 con el menor número de contagios. “Si promovemos este comportamiento activo regular entre el conjunto de la población podemos reforzar de forma significativa la capacidad de enfrentarnos a retos epidemiológicos como el que estamos sufriendo ahora como consecuencia del Covid-19”, comenta Jiménez.

De esta forma, la práctica regular de alguna actividad física, además de ayudar tanto a la salud física como mental, contribuye a reforzar el sistema inmunitario y reducir el riesgo de contraer una enfermedad vírica. En este sentido, realizar deporte se vuelve una muy útil herramienta a la hora crear una barrera frente al Covid-19. De hecho, el riesgo de contagio al realizar ejercicio al aire libre o en un gimnasio es mucho menor comparado con el que se tiene al llevar una vida sedentaria.

Estudios recientes en los que se apoya esta investigación estiman que, si las tendencias actuales en cuanto al aumento y envejecimiento de la población, y la tasa de obesidad se mantienen, para el año 2030 cerca del 60% de la población adulta en todo el mundo sufriría de sobrepeso u obesidad. Además, la obesidad es un gran factor de riesgo para las enfermedades víricas, entre ellas la Covid-19. “Los datos epidemiológicos indican que las personas físicamente activas tienen menos probabilidades de reportar síntomas de enfermedad respiratoria superior y hay evidencia de que el ejercicio puede proteger al huésped de muchos tipos de infecciones virales. Por lo tanto, es lógico pensar que los individuos inactivos presentarían mayores riesgos de padecer COVID-19. De hecho, la investigación está demostrando que en estas personas el virus es más agresivo y presenta más complicaciones clínicas”, señala Jiménez. Entonces, la falta de actividad física, envejecer y la obesidad contribuyen a una disminución de las defensas y a la disfunción del sistema inmunológico, aumentando el riesgo de contagio de manera exponencial.

En este contexto, los beneficios del deporte ya han sido corroborados por más investigaciones y se ha comprobado que son más efectivos en población adulta. Por un lado, se han encontrado evidencias que apuntan a que un ejercicio regular y estructurado puede llegar a demorar el envejecimiento del sistema inmunológico. Por otro lado, el ejercicio cardiorrespiratorio a una intensidad moderada mejora notablemente las respuestas inmunes en la vacunación y reduciendo las inflamaciones de grado bajo. “A largo plazo, la actividad física regular y el ejercicio frecuente aumentan los aspectos de la competencia inmunológica a lo largo de la vida. Además, la evidencia preliminar sugiere que esa actividad física y ejercicio estructurado regular podrían incluso limitar o retrasar el envejecimiento inmunológico”, añade Jiménez.

En definitiva, hacer ejercicio regularmente se vuelve más importante que nunca según los tiempos que corren. “Nuestro trabajo tenía como principal objetivo llamar la atención sobre el valor preventivo de un estilo de vida activo frente a la pandemia del coronavirus, pero también para actuar sobre la otra gran pandemia que padecemos que es la inactividad física”, argumenta Jiménez. Los resultados del estudio se resumen en seis claves: al practicar deporte reduces el riesgo de desarrollar obesidad y, por tanto, la inflamación sistemática. Esto lleva a mejorar el sistema inmunológico y la eficacia de las vacunas, además de reducir la duración de los síntomas al contraer una enfermedad, así como el riesgo de contagiarte de la misma. “El resultado más positivo es pues el interés en medios y entre la opinión pública”, concluye Jiménez.