esen
  • 2017cover Actualidad
  • 1
Martes 27 de Noviembre de 2018 a las 14:07

Estas Navidades la URJC se vuelve a comprometer con el Banco de Alimentos

Como cada año, la Universidad Rey Juan Carlos vuelve a involucrarse en la recogida de alimentos para el Banco de Alimentos de Madrid. Durante los próximos tres días, en todos los campus, se recogerán alimentos no perecederos que irán destinados a cubrir las necesidades de las personas más desfavorecidas durante la campaña de Navidad.

Beatriz García

Este año la iniciativa cuenta con más asociaciones estudiantiles que nunca, como ResPublica, Campus 89 o La Hermandad entre otras. Estas entidades son las encargadas de organizar todo el proyecto durante reuniones previas. A la cabeza, este año se encuentra ADHUE, la Asociación de Desarrollo Humanitario y Estudiantil, coordinando los esfuerzos del resto de asociaciones para que todo salga perfecto. “Esperamos romper records, al contar con tantas asociaciones creemos que va a haber mayor difusión por redes y hará que los alumnos estén más informados” nos cuenta Miguel Fernández, Vocal de Voluntariado de ADHUE.

La comida que se recoja durante los próximos días, 28, 29 y 30 de noviembre, será llevada al Banco de Alimentos de Madrid, una organización benéfica que, posteriormente, se encargará de distribuir todos los kilos recogidos entre otras entidades benéficas dedicadas a la asistencia y cuidado directo de personas necesitadas dentro de la Comunidad de Madrid.

¿Cómo se puede participar?: muy sencillo, comprando alimentos no perecederos, es decir, pastas, legumbres, arroz o conservas, dirigiéndose a cualquiera de los campus URJC, buscando en el hall o en la cafetería. Allí se encuentran los voluntarios de la Operación Kilo. Este año alrededor de 200 personas de la comunidad universitaria se han ofrecido, tanto estudiantes como Personal de Atención y Servicio. Se debe acudir en el horario de 10 a 18.

Este año, a diferencia de ediciones anteriores, no se podrán realizar donaciones monetarias. Desde las asociaciones organizadoras animan a que las personas inviertan ese dinero en comprar alimentos y acercarlos a los campus.