Raúl García Hémonnet
Según explica la secretaria general, Marta Albert, con este protocolo, “la Universidad Rey Juan Carlos se sitúa en una posición de referencia en la construcción de un sistema integral frente al acoso que no solamente aborda las situaciones donde esos acosos se producen sino que contempla el problema en su totalidad desde la formación, desde la prevención, desde la reacción también cuando se produce esa situación y desde el seguimiento y el acompañamiento posterior para la reparación y para que las personas afectadas puedan retomar su vida en la comunidad universitaria”.
Tres niveles de actuación
La nueva normativa establece tres niveles complementarios de actuación. En cada uno de ellos se aborda esta materia con un enfoque específico: evitar la aparición de conductas de acoso mediante formación, sensibilización y promoción de entornos seguros en una primera fase; facilitar la detección e intervención tempranas en el segundo nivel y un tercer nivel centrado en la protección, recuperación, reparación y seguimiento de las personas afectadas, para garantizar su integración plena en la vida universitaria.
Está previsto, tal y como indica Marta Albert, que la Universidad aplique este protocolo en diferentes plazos, “para poner en marcha todas las actividades y todo el despliegue que el protocolo exige necesitamos tiempo y necesitamos adopción de muchas medidas. El protocolo tiene una parte importantísima desde mi punto de vista que es la información, la sensibilización de la comunidad universitaria. Lo que queremos es evitar esas conductas y generar un clima y una cultura de respeto y de confianza".
Este protocolo ha sido elaborado con la aportación de diferentes unidades y servicios de la universidad. Destacando el trabajo de Defensoría Universitaria, Inspección de Servicios, Unidad de Igualdad, Unidad de Diversidad, Unidad de Atención a la Discapacidad, y todas aquellas que trabajan con los llamados sectores vulnerables de la comunidad. Además, se ha contado con las aportaciones de los sindicatos y la colaboración, en la parte más técnica de la Asesoría Jurídica. Así mismo hay que destacar el apoyo de la Fundación Antiacoso que colabora desde hace tiempo con la Universidad para dar una respuesta adecuada a estas situaciones.
Este enfoque permite superar los modelos tradicionales, centrados principalmente en la denuncia y la respuesta procedimental, y avanzar hacia una política universitaria integral de cuidado, protección y garantía de la convivencia.

