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Jueves 01 de Octubre de 2026 a las 07:00

Las relaciones de polinización dependen del clima

Muestreos en Picos de Europa. Autor: Raúl García Camacho Muestreos en Picos de Europa. Autor: Raúl García Camacho

Un estudio global revela que el clima es la principal fuerza que determina la polinización en todo el planeta. Este trabajo es el mayor análisis mundial de las interacciones entre plantas y polinizadores y desmonta una hipótesis ecológica de larga tradición.

Redacción

Un importante estudio internacional ha cartografiado el grado de dependencia mutua entre las plantas con flores y sus polinizadores. Esta investigación ha estado liderada por la Universidad Carolina de Praga (CUNI) y el Centro de Biología de la Academia Checa de Ciencias (BC CAS) y ha participado un numeroso grupo de investigadores del Instituto de Investigación en Cambio Global de la URJC (IICG-URJC). Los resultados de este estudio han sido publicados en la revista Nature Ecology & Evolution y demuestran que el clima es el principal factor que explica estos patrones. Este hallazgo cuestiona la idea clásica de que la polinización se vuelve más especializada a medida que nos acercamos a los trópicos.

Gran parte del mundo vegetal depende de los animales que transportan polen de una flor a otra. La polinización permite que las plantas se reproduzcan, mantengan su diversidad genética y produzcan frutos y semillas que sirven de alimento a innumerables animales. A su vez, las flores proporcionan néctar y polen que sustentan una asombrosa variedad de polinizadores. Aunque las abejas son los más conocidos, también desempeñan esta función las moscas, los escarabajos, las mariposas, las polillas, las avispas e incluso las aves y los lagartos. Incluso el suministro de alimentos de los seres humanos depende de estas asociaciones, especialmente en el caso de numerosos cultivos de frutas, hortalizas, frutos secos y semillas oleaginosas.

Muchas plantas mantienen relaciones especializadas con determinados polinizadores, mientras que otras son visitadas por una amplia variedad de insectos generalistas. Numerosos ecólogos han planteado la hipótesis de que las relaciones altamente especializadas entre plantas y polinizadores son más frecuentes en las regiones tropicales debido al mayor número de especies vegetales y animales que interactúan en ellas. Sin embargo, esta suposición sobre un gradiente latitudinal de especialización apenas había sido puesta a prueba debido a la falta de datos adecuados.

“La especialización puede entenderse como un acuerdo evolutivo. Una correspondencia muy estrecha entre planta y polinizador puede hacer que la alimentación y la polinización sean muy eficientes, pero también incrementa la dependencia mutua. Si uno de los socios desaparece o se vuelve activo en un momento diferente, una especie especialista dispone de menos alternativas”, explica la autora principal del estudio, Sailee Sakhalkar, que recientemente completó su doctorado en la CUNI.

Para averiguar si las asociaciones especializadas son realmente más comunes en los trópicos, los investigadores reunieron 3.415 redes de interacción planta-polinizador procedentes de 162 estudios. El conjunto de datos incluía más de 110.000 interacciones entre 5.343 especies de polinizadores y 6.126 especies de plantas, que abarcaba todos los grandes biomas terrestres, desde bosques tropicales y sabanas hasta matorrales mediterráneos, bosques templados, praderas y tundras subárticas. El estudio reunió a 142 investigadores de 32 países y seis continentes, y reflejó años de trabajo de campo desarrollado por todo el mundo.

“Ningún equipo por sí solo podría estudiar la polinización a esta escala. Al combinar el trabajo de equipos investigadores de todo el mundo, finalmente pudimos observar tanto la visión global como la enorme diversidad que existe dentro de ella”, afirma Sakhalkar.

La necesidad del trabajo colectivo también la ha destacado Marcos Méndez, investigador del IICG-URJC y catedrático de la URJC, quien señala que “el estudio y la caracterización de las redes planta-polinizador requieren de un intenso trabajo de campo en el que es crítico el trabajo en equipo, más aún cuando se estudian redes en entornos de montaña”.

Además, José María Iriondo, también investigador del IICG-URJC y catedrático del departamento de Biología de la URJC, subraya que “dos grupos de investigación del IICG-URJC hemos aportado datos sobre redes planta-polinizador de Picos de Europa, Sierra Nevada y la Sierra de Guadarrama”.

El resultado más sorprendente fue que las relaciones ecológicas más especializadas no eran más frecuentes en los trópicos. Aunque la especialización alcanzó a menudo sus niveles más elevados cerca del límite norte entre las regiones tropicales y subtropicales, cada grupo de plantas y polinizadores mostraba sus propios patrones. Además, los investigadores descubrieron que la temperatura y las precipitaciones explicaban mejor los patrones globales de especialización que la latitud, y que sus efectos variaban considerablemente entre los distintos grupos de polinizadores.

Respuesta de las plantas y los polinizadores ante el cambio global

Estos hallazgos son importantes para comprender cómo responderán las plantas y los animales a un clima cambiante, algo que probablemente también afectará a la producción agrícola, especialmente en cultivos que dependen de relaciones especializadas con determinados polinizadores. “Tendemos a representar los patrones geográficos de la polinización como líneas que van de los polos al ecuador, pero las plantas y los polinizadores no experimentan la latitud en sí misma. Lo que experimentan es calor, frío, lluvia y cambios estacionales, cada uno a su manera”, señala Robert Tropek, responsable del Grupo de Investigación en Ecología de Comunidades de Insectos, quien codirigió el estudio en la CUNI y el BC CAS.

El aumento de las temperaturas y las alteraciones en los patrones de lluvia pueden modificar la distribución de las especies, el momento de la floración de las plantas y los periodos de actividad de los polinizadores. Como consecuencia, pueden redibujar tanto el mapa como el calendario de los encuentros entre plantas y polinizadores.