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Viernes 17 de Julio de 2026 a las 13:13

Un estudio del IICG-URJC identifica las claves para la estabilidad de los bosques

Un estudio del IICG-URJC identifica las claves para la estabilidad de los bosques Hayedo/David Sánchez Pescador

La investigación revela que la disponibilidad de agua y la diversidad funcional de las especies son factores determinantes para mantener la estabilidad de los bosques templados y mediterráneos.

Alba Junquera

El cambio climático amenaza la estabilidad y la resiliencia de los bosques a escala global y, con ello, su capacidad para seguir proporcionando servicios esenciales, como la captura de carbono, la regulación del clima o la protección del suelo.

El Instituto de Investigación en Cambio Global (IICG-URJC) ha participado en un estudio dirigido a identificar qué factores ayudan a los bosques a mantener su productividad de forma estable a lo largo del tiempo.

El trabajo se ha publicado en el European Journal of Forest Research y en él, también han participado investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona junto al Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), la Unidad de Ecología Funcional y Biogeoquímica de Suelos y Agroecosistemas (UMR Eco&Sols) y el Instituto Noruego de Investigación en Bioeconomía (NIBIO).

La investigación se basa en 20 años de observaciones de los bosques de Cataluña, una región de especial interés ya que combina condiciones templadas y mediterráneas, además de presentar grandes diferencias en la cantidad de agua disponible para las plantas entre unas zonas y otras. Los investigadores integraron también datos de 548 parcelas del Inventario Ecológico y Forestal de Cataluña, que contiene información medida en campo sobre la estructura del bosque y los rasgos funcionales de las especies. Los rasgos funcionales son características que reflejan las distintas estrategias ecológicas de las especies en un ecosistema, como crecer más rápido o más lentamente, utilizar los recursos de diferente manera o ser más o menos resistentes a las sequías.

Agua y diversidad funcional

A partir de series temporales del Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada (NDVI) obtenidas por el satélite TERRA entre 2000 y 2019, los investigadores evaluaron la capacidad de cada parcela para mantener una productividad estable a lo largo del tiempo y se relacionó esta estabilidad con las características climáticas, de la estructura de la vegetación y de la composición y diversidad funcionales.

Los resultados muestran que, en general, los bosques con mejores condiciones hídricas tienden a mantener su productividad de forma más estable a lo largo del tiempo, algo esperable si tenemos en cuenta que el crecimiento de los árboles está directamente relacionado con la cantidad de agua de la que disponen.

Sin embargo, los investigadores también observaron que los bosques con mayor diversidad funcional, es decir, con especies que presentan una mayor variedad de estrategias ecológicas, tienden a ser más estables. Estos resultados son de gran relevancia en un contexto en el que se espera que muchas regiones mediterráneas estén sometidas a sequías más largas e intensas.

Aplicaciones frente a cambio climático

Raúl García Valdés, miembro del IICG-URJC e investigador senior del estudio comenta que “los bosques funcionalmente diversos pueden responder mejor a condiciones cambiantes porque no todas las especies reaccionan igual ante la sequía, el calor u otros factores de estrés”. Esta idea tiene implicaciones directas para la gestión y la política forestal.

En un escenario de cambio climático, no basta con evaluar si un bosque es productivo en un momento concreto, sino que también es necesario considerar si será capaz de mantener su productividad a lo largo del tiempo. De hecho, la gestión forestal puede contribuir a este objetivo favoreciendo comunidades con una mayor diversidad de estrategias funcionales y evitando la simplificación excesiva de las masas forestales.

“La combinación de inventarios forestales en campo y la observación por satélite ofrece una herramienta muy útil para hacer seguimiento de la estabilidad de los bosques a grandes escalas y durante largos periodos de tiempo, aporta información sobre cuáles pueden ser las mejores estrategias de gestión en un contexto climático cada vez más inestable y extremo”, puntualiza Robinson Vauthier, miembro del equipo investigador, sobre estas medidas para anticipar riesgos.

Ante los cambios que están experimentando nuestros bosques, los responsables medioambientales deberían tener presente todos estos estudios ya que investigaciones como las que aquí se presentan pueden servir para orientar decisiones sobre restauración, selección de especies, conservación de masas mixtas y planificación forestal adaptativa, siempre teniendo en cuenta las condiciones locales de cada zona.