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Miércoles 15 de Julio de 2026 a las 07:00

La pintura de Tigua y su identidad indígena

Pintura de Luis Ilaquiche. Fuente: Colección personal de Andrés Guerrero Pintura de Luis Ilaquiche. Fuente: Colección personal de Andrés Guerrero

Un estudio analiza la creación y evolución de esta pintura propia de las comunidades indígenas de los Andes ecuatorianos. Este trabajo ha examinado las transformaciones históricas, estéticas y simbólicas.

Alba Junquera

Laura Soto Gutiérrez, miembro del Grupo de Investigación Consolidado CUVPAC de la Universidad Rey Juan Carlos, ha desarrollado un estudio que analiza la pintura del Tigua. Este tipo de arte surgió en las comunidades indígenas de los Andes de Ecuador en la década de 1970, llegando a ser una de las más reconocidas en el país.

El trabajo analiza cómo se ha construido esa imagen artística y cómo ha evolucionado la pintura de Tigua durante más de cuatro décadas. Su objetivo principal fue examinar las transformaciones históricas, estéticas y simbólicas de esta práctica artística, así como las tensiones entre la autorrepresentación indígena y la influencia del mercado, el turismo, las instituciones culturales y los discursos sobre la identidad indígena.

La investigación utilizó una metodología cualitativa e interdisciplinar y combinó herramientas y conocimientos de la historia del arte, la antropología y los estudios culturales. Para ello, se realizó un trabajo de campo en Ecuador entre los años 2010 y 2017, agrupado en cinco estancias que sumaron 18 meses de investigación.

Durante el proceso se realizaron más de 75 entrevistas a familias de pintores y actores vinculados a la pintura del Tigua. Además, se analizaron más de un centenar de obras pictóricas producidas entre 1978 y 2017, junto con documentos históricos, publicaciones y archivos personales.

“También se incorporó a la investigación una perspectiva etnográfica basada en la observación directa y la convivencia con las comunidades estudiadas. Esto me ayudó a comprender las pinturas desde una perspectiva artística y social vinculada a la memoria, identidad y transformaciones culturales de estos pueblos”, explica Laura Soto.

Resultados y aplicaciones futuras

La investigación ha demostrado que la pintura del Tigua ha experimentado grandes transformaciones a lo largo de más de cuarenta años. La investigadora expresa que: “se han convertido en un espacio donde se construyen y negocian diferentes formas de respetar la identidad indígena”.

El estudio identifica tres grandes etapas en su evolución: una fase inicial de experimentación y consolidación (años 70-80), una etapa de expansión y politización (años 90) y una tercera fase, desde los años 2000, marcada por la incorporación de discursos identitarios y símbolos panandinos.

La evolución de este arte no ha dependido solo de las comunidades indígenas, sino también de la influencia de coleccionistas, galeristas, instituciones culturales y religiosas, y el mercado turístico.

Más allá de sus resultados, el estudio abre nuevas vías de investigación sobre la pintura de Tigua, como el papel de las mujeres en esta tradición artística, la comparación con otras formas de arte indígena y la influencia de la difusión digital y los mercados internacionales en la evolución de este arte. Además, sus conclusiones pueden ser de utilidad para museos, instituciones culturales y profesionales de la educación.

Cuadro de la imagen: 

Obra de Luis Ilaquiche, sin título, sin fecha, que muestra la representación de la vida cotidiana, las festividades y el paisaje andino, elementos fundamentales en la construcción de la identidad visual de la pintura de Tigua.

Fuente: Colección personal de Andrés Guerrero (cedida para su publicación).