Alba Junquera
Entre el 18 y el 23 de mayo, investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos se trasladaron al campo para estudiar las lagaretas dispersas por el territorio de Cabezabellosa (Cáceres). Estos elementos rupestres son estructuras talladas directamente sobre roca que generalmente han estado expuestas en la superficie desde su fabricación.
Para analizar las lagaretas se aplicó una metodología innovadora que combina tres técnicas: prospección arqueológica, digitalización 3D y análisis arqueométricos. “Se han aplicado técnicas para estudiar el microdesgaste sufrido por la roca. A través de una resina aplicada sobre la superficie se analiza en el microscopio la huella de uso que ha tenido, pudiendo detectar tanto trazas de especies vegetales o animales como el tipo de trabajo realizado”, explica David Sánchez Serrano, miembro del proyecto.
Actualmente se están analizando los resultados a partir de las muestras y medidas tomadas de las lagaretas rupestres. Sin embargo, el estudio tipológico ha permitido identificar dos tipos principales de estas estructuras: unas formadas por una zona de trabajo conectada a una poceta de recogida mediante un canal de vertido y otras que evacúan directamente al exterior.
Además, los investigadores no han encontrado un patrón común en su ubicación, ya que estas estructuras aparecen en entornos muy diversos. Solo cinco de las treinta y siete lagaretas documentadas presentan restos de estancias o estructuras cercanas que podrán estudiarse en futuras intervenciones arqueológicas.
Otros hitos de la investigación
Más allá de los avances científicos, la campaña destacó por su dimensión social. El proyecto contó con una participación muy activa de la población local, que ha contribuido directamente a la localización de nuevos enclaves y ha participado en entrevistas de historia oral.
“El proyecto desde un inicio ha nacido con plena vocación social, haciendo partícipe a la comunidad local de las investigaciones, tanto en campo como en el pueblo. La realización de entrevistas grupales y la difusión de los datos de la investigación han permitido hacer partícipe, por extensión, a toda la comunidad local, que intervino directa o indirectamente en el workshop en el municipio de Cabezabellosa”, señala el investigador.
Marco de la investigación
La campaña se enmarca en el proyecto LAGARIS, liderado por el investigador de la Universidad de Cádiz Pedro Trapero. Este trabajo tiene como objetivo el estudio y la puesta en valor de los lagares rupestres, integrando investigación científica, innovación tecnológica y desarrollo territorial, con especial atención a su potencial como recurso cultural y turístico.
Además de esta institución, en lo que respecta a Cabezabellosa, colaboran el Ayuntamiento de Cabezabellosa, la Asociación El Pitolero y la Junta de Extremadura. El proyecto está financiado con fondos FEDER y participan investigadores del IAM-CSIC, las universidades de Cádiz (UCA), Jaén (UJA), Córdoba (UCO), Málaga UMA), La Rioja (UR), Salamanca (USAL), UNED, Carlos III (UC3M), Rey Juan Carlos (URJC) y Évora (Portugal).


