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Miércoles 24 de Febrero de 2021 a las 10:20

Los niños con TDAH contarán con un robot para centrarse en sus tareas

Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid y la Universidad Rey Juan Carlos desarrollan un robot inteligente capaz de monitorizar la actividad de los niños con TDAH y ayudarles a evitar las distracciones en la realización de tareas cotidianas como la realización de los deberes, contribuyendo así en el adecuado aprovechamiento de las clases.

Raúl García Hémonnet/Redacción

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es una afección crónica que afecta a millones de niños y continúa en la edad adulta. Entre los síntomas a los que da lugar se encuentran dificultad para mantener la atención, hiperactividad y/o comportamiento impulsivo, entre otros.

En el marco proyecto ATENT@, investigadores de la UPM y la URJC han desarrollado un robot inteligente capaz de monitorizar de manera individualizada la actividad de un niño con TDAH de manera que le ayude a crear hábitos sanos o a centrase cuando se produjese una distracción.

Como explica la profesora del área de Terapia Ocupacional e investigadora de la URJC, Nuria Máximo Bocanegra, se trata de “todo un sistema para ayuda a niños con TDAH para la realización de los deberes. Consiste en una serie de sensores dispuestos en mesa y silla de trabajo y un robot que monitorea toda la actividad del niño para ayudarle y estar centrado en los deberes”.

Según indica Nuria Máximo, se ha elegido trabajar sobre los deberes porque es una actividad que “forma parte del día a día de los niños y niñas en edad escolar”.

“La sintomatología que presenta el TDAH puede hacer que, para los niños que lo padecen, tenga una complicación adicional la realización de actividades cotidianas, como los deberes o mantener la atención en clase, de forma exitosa”, explica María Luisa Martín Ruiz, del Departamento de Ingeniería Telemática y Electrónica de la de la UPM y una de las investigadoras del proyecto. “De ahí que nos propusiésemos aplicar tecnologías de creación de entornos inteligentes y robótica con el fin de ayudar a estos menores a mantener la atención mientras realizan sus deberes en casa, como un elemento más de apoyo que ayude a mejorar su calidad de vida”, añade. 

“Los objetos inteligentes integrados en el hogar son los que detectan y formalizan las acciones del niño acorde a pautas de interés establecidas por los terapeutas dentro de la actividad que se está considerando. Sin embargo, estos objetos son invisibles para el niño que solo tiene al asistente robótico como elemento de interacción. El robot es el que establece un diálogo limitado con el niño orientado a lleva a cabo pequeñas intervenciones en su estado para que pueda volver a focalizarse en la actividad que estaba realizando” explica Iván Pau, investigador de la ETSIST-UPM y también participante en el proyecto.

Información que mejora tratamientos

Tras efectuar algunas intervenciones básicas localmente, la información es almacenada externamente en un repositorio de seguimiento que está disponible, con las garantías adecuadas, para las personas involucradas activamente en su vida diaria: familiares directos, terapeutas y profesores. “Obtenemos una gran cantidad de datos sobre la interacción del niño, sus interrupciones, distracciones, los tiempos que tarda en realizar las tareas, etc. Toda esta información se encuentra disponible para los profesionales que pueden incorporarla como información adicional para afinar sus sesiones terapéuticas con el niño”, añade Santiago Berrezueta, investigador de la Universidad Politécnica de Madrid.

“Muchas veces la carga en estos casos, la lleva la familia” afirma Nuria Máximo Bocanegra, que añade que “los sensores nos dan información si el niño está sentado y está tranquilo, y el robot registra todos esos datos. El dispositivo va dando pautas para planificar la actividad y para ayudarle a centrarse (cuantos deberes tiene, incorporar actividad física, empezar por aquello que cuesta más, etc) pero también enviar mensajes de refuerzo cuando lo hace bien”.

Los primeros resultados obtenidos dentro de ATENT@ ponen de manifiesto su utilidad para mejorar la terapia de los menores, complementando las sesiones terapéuticas clásicas al permitir a los profesionales entender el nivel de rendimiento de los niños en sus entornos naturales y contribuyendo a la generalización de los aprendizajes producidos en dichas sesiones.

“Las pruebas de funcionalidad realizadas hasta el momento muestran que la solución desarrollada puede representar una ayuda significativa para la traslación de los conceptos trabajados al entorno natural del niño. Esto implica la extensión de las acciones terapéuticas a espacios ajenos al centro que puede suponer una ventaja tanto a nivel clínico, ayudando al niño en su espacio natural y evitando limitaciones de tiempo, como a nivel organizativo”, explica María Luisa Martín.

Uno de los problemas a la hora de llevar a cabo los tratamientos en estos casos en la generalización de los aprendizajes, según explica Nuria Máximo, “este sistema nos va a ayudar a mejorar esos aprendizajes. Vamos a enseñarles pautas y van a conseguir más autoestima porque lo van a ir haciendo poco a poco mejor a la hora de ponerse a hacer deberes”.

Mayor comodidad y seguridad

“Las terapias no farmacológicas del TDAH se basan en la réplica de actividades cotidiana asistidas por un terapeuta ocupacional en un entorno clínico. Esto implica dificultades que se plantean por la necesidad de trasladar al niño a un centro, puesto que la familia no siempre tiene el tiempo necesario para hacerlo y, por otro lado, es difícil conseguir la generalización de los aprendizajes. Las sesiones suelen limitarse comúnmente a dos sesiones por semana, como máximo, algo que normalmente no es suficiente. Motivando que no sea evidente la efectividad del a corto plazo, lo que hace que las familias puedan abandonar el tratamiento”, explica Nuria Máximo. Si a ello le sumamos la situación actual de pandemia, se hace necesario lograr una reducción de las visitas a los centros sin que se vea perjudicada la atención con el fin de reducir así las posibilidades de contagio. “Facilitar la realización de acciones a distancia con niños con este trastorno representa un apoyo para sus familias y sus terapeutas sobre todo en épocas donde es necesario limitar en la medida de lo posible las interacciones directas como ocurre actualmente”, concluye Nuria Máximo Bocanegra.