El volumen Identidad, poder y territorio en la Baja Edad Media peninsular presenta un conjunto de estudios nacidos al amparo de los intereses del grupo de investigación consolidado Identidad y Territorio en la Edad Media (ITEM) de la Universidad Rey Juan Carlos. Para abordar las dinámicas sociales, políticas y espaciales del medievo ibérico, la obra se vertebra en tres líneas o bloques fundamentales que dan título al libro: identidad, poder y territorio.
En el primer bloque (“Identidad”), la obra se adentra en cómo esta se forjaba y transformaba a través de las interacciones sociales y la pertenencia a determinadas estructuras de poder. En esta línea, Alejandro de la Fuente Escribano analiza la obra del arzobispo toledano Rodrigo Jiménez de la Rada, destacando el paralelismo en el carácter virtuoso y modélico de los reyes Wamba y Alfonso VIII como defensores de la autoridad monárquica. Por su parte, Jorge Fernández-Santos Ortiz-Iribas examina la importancia de la oración de Isabel I de Castilla en la Crónica de los Reyes Católicos, subrayando el papel de la providencia divina en la legitimación de su reinado.
A continuación, la segunda parte del libro (“Poder”) explora las múltiples formas en las que se manifestaba y negociaba el poder medieval, prestando especial atención a la interacción entre la realeza, la nobleza y la Iglesia. Vera Cruz Miranda Menacho aborda los espacios de privilegio mediante el estudio de la jerarquización de los oficios palatinos en la cámara real de Juan II de Aragón. En el ámbito de las relaciones nobiliarias y reales, Teresa Martialay Sacristán investiga el depósito de plata que hizo el rey Fernando II de Aragón en Montamarta para avalar un préstamo del conde de Alba de Aliste. Cierra esta sección Gonzalo Viñuales Ferreiro, quien aporta el análisis y la transcripción de un documento inédito sobre el asesinato del inquisidor de Aragón, Pedro de Arbués, acaecido en 1485.
Finalmente, en el tercer bloque (“Territorio”) se concibe el territorio como un elemento fundamental en la construcción de la identidad y el poder. Eduardo Jiménez Rayado analiza el papel del agua y el uso de lo maravilloso en las descripciones de los geógrafos e historiadores andalusíes. Por otro lado, Javier Villaverde-Moreno examina la transformación y gestión bélica en el Emirato Nazarí de Granada entre los siglos XIII y XV. Para concluir, Susana del Rey Granell demuestra cómo la arquitectura civil y la organización espacial codificaban las formas de vida de la época, a partir del hallazgo de un documento inédito sobre la fundación de Estudios de Gramática municipales mediante el mecenazgo del linaje noble de los Jufré.
En su conjunto, la presente obra ofrece una visión amplia y multifacética de la Baja Edad Media peninsular, integrando estudios interdisciplinares que proporcionan al lector una comprensión renovada y transversal de la época.