La investigación revela que el 53,33% de las gimnastas experimenta fugas, un fenómeno que han normalizado y convertido en un tema silenciado a pesar de que afecta su concentración y rendimiento deportivo. Los resultados muestran que las atletas modifican la ejecución de sus saltos o incluso limitan su hidratación para evitar escapes, lo que pone en riesgo su salud. Ante este escenario, el equipo de la FC S subraya la necesidad urgente de implementar programas de detección temprana y educación especializada en los equipos de alto rendimiento para proteger la carrera y el bienestar de estas deportistas. Accede al artículo completo en el siguiente enlace.