Daniel Blázquez
Graduada en Medicina, Irene Coronado se especializó en Ginecología y, actualmente, es doctora en el Hospital Infanta Cristina de Parla. En principio, esta médica no guardaba ninguna relación con el mundo de la sordera pero, tras toparse con una campaña de concienciación, comenzó a interesarse por el lenguaje de signos. Por ello, se decidió a cursar el grado en Lengua de Signos Española y Comunidad Sorda en la URJC, unos estudios que, a falta de un TFG relacionado con la creación e implantación de consultas accesibles para personas sordas y sordociegas, está a punto de finalizar.
En mayo del pasado año, Coronado comenzó a desarrollar el proyecto AMIGA, acrónimo de Atención Médica Individualizada Ginecológica Accesible. En palabras de la estudiante, “esta iniciativa nació al darme cuenta de que la comunidad sorda no estaba en igualdad de condiciones con los demás oyentes en la atención sanitaria que reciben, por lo que me decidí a encontrar la manera de adaptar las consultas de Ginecología y Obstetricia para que las pacientes con sordera y sordoceguera pudiesen tener acceso a la misma información que las demás”.
Hasta la fecha, la doctora ha atendido más de una veintena de consultas con este método, aunque reconoce que este proyecto, que dota a las sesiones de una duración mayor de lo normal, todavía tiene un amplio margen de crecimiento, toda vez que “ponemos en liza muchos recursos visuales y táctiles que queremos seguir desarrollando en los próximos meses”. En este sentido, Irene Coronado ha señalado que “estamos abiertos a que copien el modelo, ya que la idea inicial puede extenderse a otras especialidades”, si bien reconoce que, de momento, “no hemos encontrado a nadie que pueda dotarnos de mayores recursos, más potentes y adaptados”.
En última instancia, la finalidad que persigue el proyecto es la de que las mujeres con discapacidad sensorial puedan acudir de forma independiente, sin la ayuda de una tercera persona a modo de intérprete, al servicio de Ginecología, una especialidad que, tal y como sostiene esta médica y alumna de la URJC, “es muy delicada y sensible, implica una exploración muy íntima y trata muchos que, actualmente, continúan siendo tabú”.