Redacción / Irene Vega
El estudio, publicado en The American Naturalist, una de las revistas científicas más prestigiosas en ecología, sugiere que algunos paisajes abiertos de la Sierra de Gredos podrían ser vestigios de una antigua sabana europea del Holoceno y no el resultado de la degradación de antiguos bosques. Esta época geológica comenzó hace unos 11.700 años, tras el final de la última glaciación.
El doctor en Ecología e investigador del Instituto de Investigación en Cambio Global de la Universidad Rey Juan Carlos (IICG-URJC) Ciro Cabal, autor del estudio, señala que en los últimos años algunos científicos trabajan en la hipótesis de que amplias regiones del continente europeo pudieron haber estado dominadas por paisajes abiertos, con árboles dispersos y grandes extensiones de pastizales y matorrales, mantenidos por la actividad de grandes herbívoros salvajes. “De ser así, algunos paisajes de la Europa prehistórica pudieron parecerse más a las sabanas africanas actuales que a un bosque”, afirma Cabal.
Según explica el investigador del IICG-URJC, esta idea se había mantenido como hipótesis ya que no se conocía ningún rincón en Europa donde hubiese podido persistir este tipo de vegetación. Sin embargo, este nuevo estudio apunta a que la Sierra de Gredos podría ser la única sabana superviviente del continente.
En concreto, esta investigación se centra en varios enclaves de la sabana montañosa, situados en las laderas sur de la Sierra de Gredos, entre Candeleda (Ávila) y Madrigal de la Vera (Cáceres). En ellos, robles centenarios aparecen dispersos sobre una alfombra de matorrales y pastizales, formando un paisaje que recuerda a la sabana. “Durante décadas, estas zonas han sido poco valoradas para la conservación, al considerarse restos degradados de antiguos melojares (bosques submediterráneos formados fundamentalmente de roble melojo). En cambio, el estudio revela que albergan una notable diversidad de flora y fauna, al tiempo que sugiere que podrían constituir un ecosistema singular que ha pasado desapercibido para la ciencia”, resalta Ciro Cabal.
Además, el investigador señala que “donde hoy vemos árboles dispersos antes existió un bosque denso que fue destruido por el ser humano para la explotación ganadera. Sin embargo, en esta zona de Gredos, la presencia de herbívoros domésticos, que reemplazaron a los silvestres, ha mantenido durante miles de años este paisaje abierto que ya existía”.
La prevención de incendios es una prioridad
La desaparición de la ganadería extensiva favorece el avance del matorral, aumenta la cantidad de vegetación acumulada (biomasa combustible) e incrementa el riesgo de incendios. “Después de los catastróficos incendios de Gredos, en La Vera (Cáceres) el año pasado, y el de este año en el Valle de Tiétar (Ávila), la prevención de incendios se vuelve una prioridad, y los paisajes de tipo sabana pueden ejercer como cortafuegos”, resalta Ciro Cabal.
No obstante, el fuego también podría ser un aliado para estos ecosistemas, según recoge este trabajo científico. Antes de la intervención humana, los incendios naturales mantenían a raya a las plantas más dominantes. Posteriormente, los habitantes de la sierra realizaban quemas prescritas durante el invierno, que reproducían parcialmente algunos de los efectos ecológicos del fuego natural, pero evitando sus consecuencias catastróficas. “Estas quemas prescritas contribuyeron a mantener la extraordinaria biodiversidad de esos enclaves, pero esta práctica se ha perdido”, sostiene Cabal.
La importancia de renaturalizar los montes
Precisamente, este investigador destaca el papel del rewilding o renaturalización en la Sierra de Gredos, una novedosa estrategia de conservación cuyo objetivo es recuperar procesos ecológicos perdidos. “En lugar de gestionar activamente el paisaje, se propone que sean los animales salvajes quienes vuelvan a desempeñar parte de ese trabajo. Experiencias como la de Oostvaardersplassen, en los Países Bajos, muestran que los grandes herbívoros pueden contribuir al mantenimiento de paisajes abiertos de forma natural. En España, proyectos como el que Rewilding Spain desarrolla en el Alto Tajo exploran estrategias similares mediante la recuperación de caballos salvajes y bisontes europeos en ecosistemas cada vez más afectados por la matorralización”.
En combinación con el uso de quemas prescritas, Ciro Cabal defiende que la recuperación de grandes herbívoros en estas sabanas de Gredos podría contribuir a conservar una vegetación singular, así como a reducir el riesgo de incendios catastróficos, cada vez más frecuentes e intensos en un clima más cálido y seco. Para ello, plantea desarrollar en Gredos un proyecto de rewilding, denominado Northgrippian Park, orientado a recuperar la fauna silvestre local, hoy muy empobrecida, y a restaurar el papel ecológico del fuego. Según el investigador, esta estrategia podría convertir Gredos en un modelo de conservación capaz de preservar paisajes abiertos, reducir el riesgo de incendios y favorecer el regreso de especies extintas en la zona, como el lince ibérico o el oso pardo.
