Imprimir esta página
Lunes 06 de Julio de 2026 a las 10:08

El IICG lleva a Aranjuez el debate sobre los grandes retos ambientales

El IICG lleva a Aranjuez el debate sobre los grandes retos ambientales El IICG lleva a Aranjuez el debate sobre los grandes retos ambientales

El Instituto de Investigación en Cambio Global ha organizado dos propuestas centradas en la biodiversidad y la transición ecológica en el marco de los Cursos de Verano.

Rosa Márquez

El Instituto de Investigación en Cambio Global de la Universidad Rey Juan Carlos (IICG-URJC) ha tenido un papel destacado en la XXVII edición de los Cursos de Verano de la URJC con la organización de dos actividades centradas en algunos de los grandes desafíos ambientales del presente: el XIII Congreso de la Sociedad Española de Biología de la Conservación de Plantas y el curso ‘Ecología y Economía: una conexión imprescindible para enfrentar la urgencia ambiental’.

Ambas propuestas han tenido como eje común la necesidad de abordar la crisis ambiental desde una perspectiva interdisciplinar, conectando la investigación científica con la gestión, las políticas públicas, la economía, la empresa y la sociedad. Desde la conservación de la flora hasta la integración de los límites ecológicos en los modelos económicos, los dos encuentros han puesto de relieve el papel de la universidad como espacio de debate, transferencia de conocimiento y búsqueda de soluciones ante el cambio global.

El XIII Congreso de la Sociedad Española de Biología de la Conservación de Plantas se ha celebrado en el campus de Aranjuez entre el 30 de junio y el 3 de julio, dentro, por primera vez, de la programación de los Cursos de Verano. El encuentro ha reunido a más de 150 participantes de perfiles muy diversos, todos ellos vinculados de una u otra forma a la conservación vegetal: investigadores nacionales e internacionales, agentes y cuerpos de seguridad del Estado, divulgadores, técnicos y personal de distintas administraciones públicas.

Para el profesor Alfredo García Fernández, organizador del congreso e investigador del IICG, esta edición ha incorporado “importantes novedades, tanto en el ámbito científico como en el de la conservación de plantas”. Entre ellas, destaca la presentación de nuevas especies, la propuesta de evaluaciones que permitirán mejorar el conocimiento y la protección de la flora, así como el debate en torno al desarrollo del nuevo reglamento europeo sobre restauración de la naturaleza, “donde las plantas jugarán un papel fundamental”.

El congreso también ha servido para anunciar nuevas leyes y proyectos orientados a mejorar la protección de la flora, además de abrir espacios de encuentro para jóvenes investigadores y estudiantes. “Se ha planteado para intentar atraer a investigadores y estudiantes jóvenes y despertar vocaciones botánicas”, señala García Fernández.

La elección de Aranjuez como sede no ha sido casual. Según el profesor, los Cursos de Verano ofrecen “un marco único” para el desarrollo de un congreso de estas características. “El enclave de Aranjuez es un lugar excepcional para las plantas y la vegetación, con sus jardines, el Real Sitio o sus árboles monumentales. Las instalaciones de la URJC permiten desarrollar un congreso como este con total comodidad en un entorno único”, explica.

Combatir el plant blindness

Uno de los debates presentes durante el encuentro ha sido la necesidad de combatir la llamada “ceguera vegetal” o plant blindness, un fenómeno que hace que, al hablar de biodiversidad, la atención pública se dirija con frecuencia antes hacia los animales que hacia las plantas. Para García Fernández, poner el foco en la conservación vegetal es imprescindible: “Son las plantas las que sujetan nuestros ecosistemas y la vida en el planeta. Sin ellas iríamos de cabeza hacia la extinción como especie”.

En este sentido, el investigador subraya la importancia de incrementar la comunicación sobre plantas, mejorar la especialización de los profesionales y despertar vocaciones científicas desde edades tempranas. “Es un problema que no solo ocurre en España, sino en todo el mundo. Debemos empezar desde las escuelas y los colegios hasta nuestros mayores. Eventos como este, con una alta participación de gente joven, son un ejemplo para seguir despertando vocaciones y ampliar horizontes”, añade.

Junto al congreso, el IICG también ha organizado el curso ‘Ecología y Economía: una conexión imprescindible para enfrentar la urgencia ambiental’, celebrado de nuevo en el campus de Aranjuez los días 2 y 3 de julio. Dirigido por Adrián Escudero, director del IICG y catedrático de Ecología de la URJC, y Valentín Alfaya, director de Sostenibilidad del Grupo Ferrovial y profesor asociado de la universidad, el curso ha planteado la necesidad de tender puentes entre el conocimiento ecológico y la toma de decisiones económicas.

La propuesta parte de una premisa clara: la crisis ambiental no puede abordarse desde compartimentos estancos. El cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la contaminación o las transformaciones en el uso del suelo no solo alteran los ecosistemas, sino que condicionan el funcionamiento de la economía, la estabilidad social y el bienestar humano. Por ello, el curso ha buscado generar un diálogo entre ciencia, empresa y administración para traducir la evidencia científica en acciones concretas.

El programa ha contado con especialistas de instituciones como el CSIC, el IICG, BC3, Iberdrola, MITECO, el Club Nacional de la Energía, la Universidad de Salamanca, Mrs Greenfilm, Creando Redes o la European Climate Foundation. A través de diferentes sesiones, se han abordado cuestiones como el diagnóstico ecológico y sus implicaciones económicas, el papel de la biodiversidad, los sumideros de carbono, los límites biofísicos de la economía, las finanzas verdes, los nuevos marcos regulatorios europeos y las oportunidades profesionales vinculadas a la transición ecológica.

Con estas dos actividades, el IICG-URJC ha reforzado su presencia en los Cursos de Verano como un instituto orientado no solo a la investigación de excelencia, sino también a la formación, la divulgación y la transferencia de conocimiento. La conservación de las plantas y la conexión entre ecología y economía han servido como dos vías complementarias para abordar un mismo reto: afrontar la urgencia ambiental desde el conocimiento científico, la cooperación institucional y la implicación social.