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Viernes 17 de Abril de 2026 a las 07:00

La trucha revela el impacto del cambio climático en los ríos

Individuo joven de trucha, río Niva (Francia). Autor: Valentin Marin Individuo joven de trucha, río Niva (Francia). Autor: Valentin Marin

Un estudio del Instituto de Investigación en Cambio Global (IICG) de la URJC ha analizado más de 2.000 poblaciones de trucha común en ríos franceses para entender cómo se comporta su metabolismo. Este trabajo no solo se ha centrado en analizar la temperatura del agua, sino que también examina cómo la actividad humana puede alterar estos procesos fisiológicos.

Alba Junquera

El Grupo de investigación de alto rendimiento en Biodiversidad y Ecología de las aguas dulces (AQUA) de la URJC, en colaboración con la Pace University (Nueva York), ha llevado a cabo un estudio que analiza cómo la temperatura del agua y el entorno influyen en el metabolismo de la trucha común (Salmo trutta). Su presencia es clave en los ríos europeos debido a su alto interés recreativo y su alto valor ecológico. Es una especie ectotérmica, es decir, su temperatura corporal depende principalmente de fuentes de calor externas. Además, se ha considerado bioindicadora de la calidad de las aguas, debido a que es muy sensible a los cambios ambientales.

“Partimos de dos preguntas principales: ¿hasta qué punto influye la temperatura del agua en el metabolismo de las truchas?, y ¿puede la actividad humana u otras variables ambientales modificar también el metabolismo?”, explica Ignasi Arranz, uno de los investigadores.

Para responder a estas cuestiones se utilizó una base de datos de acceso abierto de más de 2.000 poblaciones de trucha común en ríos franceses, con un total de 300.000 ejemplares con su información del tamaño corporal. Con estos datos se estimó el “escalamiento metabólico” de cada población de trucha. Este proporciona una información del gasto energético de los individuos a medida que el tamaño aumenta.

Para medir el gasto energético, los investigadores utilizaron un modelo matemático que permite calcular cómo se reparte la energía entre individuos de distinto tamaño a partir de sus datos de tamaño corporal.

“Aunque el efecto de la temperatura en condiciones naturales influye en el metabolismo de las truchas comunes, su efecto es menor cuando se consideran otras variables como la estacionalidad o la huella humana”, comenta el investigador.

Los investigadores concluyeron que, a medida que aumenta la temperatura del agua, se incrementa también el gasto energético de estas especies, especialmente en los ejemplares de mayor tamaño. La estacionalidad también influye, ya que el metabolismo depende de los ciclos biológicos, como ocurre con las truchas que eclosionan en primavera y tienen unas tasas de crecimiento elevadas. En ecosistemas muy alterados por la actividad humana, la mayor mortalidad y la maduración temprana pueden reducir el metabolismo de los individuos grandes.

Estos hallazgos son claves para predecir cómo responderán las especies al cambio climático. Si el calentamiento reduce el gasto energético de los individuos grandes, esto podría afectar al crecimiento y reproducción de las poblaciones y al funcionamiento de los ecosistemas fluviales. Además, la metodología empleada puede aplicarse a otras especies y ecosistemas, lo que favorece una gestión más informada y eficaz de los recursos naturales.