Alba Junquera
La Universidad Rey Juan Carlos colabora con la Universidad Complutense y la Universidad Politécnica de Madrid en el proyecto AVIPES-II-CM (PHS-2024/PH-HUM-45), financiado por la Comunidad de Madrid. El objetivo es registrar nuevos grafitos históricos, un tipo de inscripciones o dibujos realizados de forma voluntaria sobre superficies no destinadas originalmente a contener escritura.
En el marco de este proyecto, el equipo de investigación ha realizado recientemente una salida al campo. El lugar elegido fue el Valle de Lozoya dado el gran patrimonio cultural que conservan muchos de sus pueblos. “Igualmente, tenemos pensado prospectar en otras regiones como la Cuenca Alta del Manzanares o la Cuenca Media del Jarama”, explica David Sánchez, miembro del grupo HASTHGAR.
El proceso del proyecto se puede dividir en tres partes: prospección en la Comunidad de Madrid, documentación tridimensional y procesamiento posterior de datos. Tras visitar zonas de interés, se lleva a cabo la documentación de los grafitos empleando técnicas 3D. Para ello, se utiliza un escáner que ayuda a obtener los datos que posteriormente son tratados con el Software Geomagic.
“Además de la documentación tridimensional (esencial para el archivo virtual), trabajamos con Dstretch, que es un software de tratamiento de imágenes que aplica varios filtros y permite resaltar posibles aplicaciones pictóricas sobre los grabados o sobre los propios lienzos de los muros”, apunta el investigador.
En relación con los resultados, el grupo señala que la recopilación de datos ha sido especialmente complicada, ya que muchas de las iglesias visitadas en la zona han sido objeto de numerosas intervenciones y labores de limpieza. Estas actuaciones han deteriorado una parte significativa de los grafitos. En Alameda del Valle, Pinilla del Valle y el municipio de Lozoya se obtuvieron resultados satisfactorios.
Investigar sobre patrimonio epigráfico, es decir, estudiar inscripciones antiguas y medievales grabadas en soportes duraderos, es fundamental para comprender prácticas culturales y expresiones cotidianas que rara vez aparecen en las fuentes oficiales. Diversos trabajos han destacado su valor como voz de colectivos populares y grupos históricamente poco representados, lo que los convierte en herramientas esenciales para reconstruir la vida diaria, los usos del espacio y los imaginarios sociales de épocas pretéritas.
Con estas acciones, la URJC fortalece su contribución a la preservación y difusión del patrimonio cultural madrileño y avanza en la generación de un archivo epigráfico más completo y accesible, en línea con los objetivos del proyecto AVIPES II.