Redacción / Irene Vega
POST-PURPLE busca convertir las aguas residuales urbanas y los restos orgánicos municipales en recursos de valor añadido. Para ello, desarrollará tecnologías biológicas innovadoras orientadas a la producción de nutrientes, proteínas y compuestos naturales. Al reducir las emisiones y valorizar tanto las corrientes de agua residual como los residuos orgánicos, el proyecto contribuirá de forma directa a los objetivos de residuo cero y contaminación cero, reforzando la sostenibilidad de los sistemas urbanos.
Actualmente, las estaciones depuradoras de aguas residuales y las plantas de tratamiento de residuos orgánicos figuran entre las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero y consumo energético en Europa. Al mismo tiempo, grandes volúmenes de materia orgánica con potencial de valorización permanecen infrautilizados. POST-PURPLE aborda este reto mediante la implantación de soluciones circulares avanzadas que permitirán convertir flujos de residuos en recursos, ayudando a las ciudades a reducir la contaminación y a generar nuevas cadenas de valor.
“No solo estamos mitigando impactos ambientales, sino transformando emisiones y flujos de residuos en recursos útiles. En lugar de destruir estos gases, queremos aprovecharlos para producir compuestos de alto valor”, señala Daniel Puyol Santos, coordinador del proyecto POST-PURPLE en la URJC.
Una apuesta europea
POST-PURPLE es un nuevo proyecto de investigación e innovación financiado por el programa Horizonte Europa, que inició oficialmente su andadura a finales de enero de 2026. Durante dos días, los socios del consorcio se reunieron en el campus de Móstoles de la URJC para alinear objetivos, planes de trabajo técnicos y estrategias de colaboración orientadas a acelerar la transición hacia una gestión más sostenible de los residuos urbanos.
En esta reunión de lanzamiento, los socios presentaron sus enfoques tecnológicos, debatieron las actividades piloto y los retos de escalado. También definieron los próximos pasos para la implantación de las soluciones en los sistemas demostrativos del proyecto.
En los próximos meses, POST-PURPLE comenzará el desarrollo y la validación de su cartera integrada de tecnologías. El objetivo es demostrar vías prácticas hacia biorrefinerías urbanas más limpias y circulares, así como lograr reducciones medibles de las emisiones difusas al aire y al agua. “La tecnología por sí sola no basta. Si no explicamos bien qué hacemos y por qué, incluso las mejores soluciones pueden quedarse en el camino. Nuestro objetivo es resolver problemas reales para la sociedad e implicar a las personas desde el inicio”, subraya el coordinador de la URJC.
El consorcio está formado por 15 socios de toda Europa, incluyendo universidades y empresas españolas, centros tecnológicos y organizaciones de innovación de distintos países de la UE y del entorno europeo. Para Daniel Puyol, esta composición multidisciplinar resulta clave: “Por primera vez se abordan de forma conjunta los residuos sólidos, las aguas residuales y las emisiones difusas asociadas a ambos, en lugar de tratarlos como compartimentos estancos. En este enfoque integrado reside buena parte de la innovación del proyecto”.
