Daniel Blázquez
Con el objetivo de transferir el conocimiento del proyecto ‘Arte para la reinserción’, el salón de actos del edificio de Pavía, en el campus de Aranjuez, se convirtió en escenario de un encuentro entre alumnos de la Universidad Rey Juan Carlos y un grupo de jóvenes que se encuentran presos en el Centro Penitenciario Madrid VI-Aranjuez. Durante la mañana, se analizaron las prácticas artísticas realizadas en murales sociales y mapas corporales narrados. En palabras de Elena Villamarín, profesora del área de Dibujo de la URJC y coordinadora del proyecto, “se ha podido comprobar, por parte de los asistentes, el calado social del proyecto, por considerarse valiente, realista y eficiente en la educación inclusiva para todos los casos, con especial atención a los grupos vulnerables”.
La jornada, que se extendió por espacio de cinco horas, se dividió en dos bloques que trataron, respectivamente, el tratamiento de jóvenes reclusos y las experiencias artísticas entre estos y los estudiantes. En el primero de ellos, participaron distintos miembros del Centro Penitenciario Madrid VI-Aranjuez, entre los que se puede destacar la presencia de Elsa López, directora del centro. En el segundo bloque, cabe mencionar la intervención de la socióloga y sexóloga Irene Sanz, así como de la propia Elena Villamarín, experta en arte y prisión.
Bajo el lema ‘el arte no juzga, el arte transforma’, el encuentro consiguió impartir un aprendizaje innovador sobre el uso social del arte como herramienta capaz de fomentar la inclusión y la justicia social. En total, dieciséis jóvenes presos han prestado el contorno de su cuerpo y han narrado, a través de cartas, sus emociones, traumas y deseos desde la cárcel. Con este material, casi medio centenar de alumnos del grado en Bellas Artes han representado, gráfica y simbólicamente, estas biografías, a través de las siluetas de los internos pintadas en grandes telas.
En cuanto a las repercusiones sociales y académica de este evento, su directora ha señalado que “este foro evidencia la necesidad de inclusión que tienen los jóvenes en prisión como grupo de exclusión social, suponiendo una fuente de transmisión del conocimiento para sectores del ámbito social, político, jurídico y penitenciario”. Así mismo, “estas jornadas muestran la capacidad que tiene el arte para la integración, además sus funciones como agente mediador y transmisor social”, ha concluido.
A medio plazo, la idea de la organización es dar continuidad al proyecto a través de una exposición callejera de los mapas corporales, prevista para el próximo mes de mayo.

Muestra de los mapas corporales realizados durante el proyecto