El pasado viernes, 23 de octubre, 22 estudiantes de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Rey Juan Carlos, acompañados por la Profesora de Derecho Constitucional, Irene Rufo Rubio, visitaron el Tribunal Supremo con motivo de sus Jornadas de Puertas Abiertas, una iniciativa destinada a acercar al alumnado al conocimiento de las instituciones judiciales y su funcionamiento.
El pasado viernes, 23 de octubre, 22 estudiantes de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Rey Juan Carlos, acompañados por la Profesora de Derecho Constitucional, Irene Rufo Rubio, visitaron el Tribunal Supremo con motivo de sus Jornadas de Puertas Abiertas, una iniciativa destinada a acercar al alumnado al conocimiento de las instituciones judiciales y su funcionamiento.
Durante la visita, los estudiantes tuvieron la oportunidad de recorrer las distintas salas del Alto Tribunal, especialmente la Sala de lo Civil y la Sala de lo Penal, y conocer de primera mano su historia, organización, competencias y funcionamiento, así como algunos de los aspectos más relevantes de la actividad jurisdiccional que desarrollan.
Uno de los momentos más destacados de la jornada fue la ponencia impartida exclusivamente para estudiantes universitarios por el Excmo. Sr. D. Manuel Marchena Gómez, magistrado del Tribunal Supremo y expresidente de su Sala Segunda, centrada en los desafíos que plantea la inteligencia artificial para la Administración de Justicia y en el futuro de la denominada «justicia robótica».

Durante su intervención, el magistrado reflexionó sobre la profunda transformación que está experimentando la cultura jurídica como consecuencia del desarrollo de la inteligencia artificial. En particular, advirtió de los riesgos que entraña la creciente dificultad para distinguir entre la verdad y la falsedad, así como del peligro de avanzar hacia una sociedad instalada en el escepticismo y la desconfianza. Asimismo, destacó la importancia de preservar la publicidad de las actuaciones judiciales como garantía esencial frente a la arbitrariedad y abordó algunos de los nuevos interrogantes jurídicos y éticos que suscita el avance tecnológico, entre ellos la protección de los neuroderechos y el eventual reconocimiento de una personalidad jurídica robótica.
Al finalizar la ponencia, se abrió un espacio de diálogo con los estudiantes y el magistrado respondió a sus preguntas, tras lo cual nuestros alumnos, junto con los de otras universidades, tuvieron la oportunidad de conversar personalmente con él.
La jornada constituyó una valiosa oportunidad para que los estudiantes complementaran su formación académica y cultural mediante el conocimiento directo del Tribunal Supremo, «órgano jurisdiccional superior en todos los órdenes» (artículo 123.1 de la Constitución española). Asimismo, permitió reflexionar sobre los desafíos que la transformación tecnológica plantea para el Derecho, la Administración de Justicia y la sociedad en su conjunto.