Con más de 30 años de experiencia, el autor se define como un "abogado de bastos" y expone el profundo abismo existente entre la teoría enseñada en las facultades y la práctica real en los tribunales.
Madrid, 20 de febrero. -Esta misma mañana, el seminario 062 del Campus de Vicálvaro de la Universidad Rey Juan Carlos ha acogido un encuentro centrado en la realidad práctica de la justicia penal y penitenciaria. Bajo la dirección y presentación de Carlos Fernández Abad y Carlos González León, el veterano abogado defensor Pedro Bernardo Prada Garrudo ha presentado su último libro, “Relatos Jurridículos. Memorias de un abogado”.
A lo largo de la jornada, que se ha desarrollado de 13:00 a 14:30 horas, Prada Garrudo ha compartido con la audiencia las reflexiones forjadas durante más de tres décadas de ejercicio profesional. El autor ha descrito el abismo existente entre la "teoría fría, precisa y perfecta" que se aprende en la facultad y la vida real en los juzgados, donde la práctica del Derecho se vuelve "absurda, humana y caótica". En este sentido, se ha reivindicado a sí mismo como un "abogado de bastos": un letrado de trinchera y del Turno de Oficio, acostumbrado a lidiar con el barro, la humanidad y la crudeza de la realidad, defendiendo a menudo lo indefendible.

El núcleo de su intervención ha consistido en un recorrido por historias reales de su trayectoria, mostrando que en el mundo de la abogacía penal "la estrategia es adaptación" y que, ante lo impredecible de los clientes, la única opción es "gestionar el caos".
Dirigiéndose especialmente a los estudiantes universitarios, Prada Garrudo ha compartido su "Tetrálogo del abogado penalista", basado en cuatro pilares: el estudio constante, el "olvido higiénico" para evitar la autocrítica destructiva tras los juicios; la necesidad de una "coraza emocional"; y la lealtad inquebrantable para tratar por igual al cliente millonario y al del Turno de Oficio.
Como conclusión, el acto ha dejado una profunda reflexión sobre el dilema ético de la profesión: "la sociedad juzga; el abogado defiende". Defender —ha recordado— no es justificar actos, sino garantizar un proceso justo. Relatos Jurridículos se ha presentado hoy no como un manual o una novela al uso, sino como una auténtica "guía de supervivencia para la jungla legal" y un espejo de una Justicia que, aunque a veces sea ciega o sorda, es inevitablemente humana. La jornada se ha cerrado con una invitación a descubrir la verdadera vocación de servicio que exige esta profesión.