esen
  • 2017cover Actualidad
  • 1
Monday, 04 May 2020 06:30

Un proyecto de tres alumnos de CyTA para reducir el desperdicio de alimentos

Se trata de ‘Alimentarse No Tiene Desperdicio’, la iniciativa de los estudiantes Teresa Bermúdez, Alba Lombardía y Óscar Ovejero. La idea es concienciar a la población del peligro que supone desperdiciar la comida y tratar de implementar acciones para abordar la raíz del problema.

Alberto Viña

El desperdicio de los alimentos es un problema real en la sociedad actual. Se calcula que cada año se desaprovechan 1.300 millones de toneladas de comida en el mundo. En España, el desperdicio de alimentos alcanza las 7,7 millones de toneladas, y solo un hogar está desaprovechando 76 kilos al año, según datos de la Comisión Europea.

Por otro lado, este problema no solo se reduce a la cantidad sobrante de alimentos que se desperdician, sino que también supone un impacto en el medio ambiente, pues la producción de toda esa comida es posible gracias a los diferentes recursos finitos del planeta, tales como el agua, la tierra o los recursos marinos.

Ante estos graves pero poco conocidos problemas, tres alumnos del Grado en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, Teresa Bermúdez, Alba Lombardía y Óscar Ovejero, han creado el proyecto ‘Alimentarse No Tiene Desperdicio’, que trata de “concienciar a la población de la gran importancia que tiene este problema”, además de “ayudar a disminuirlo”. Se trata de un TFG realizado mediante un proyecto ApS (aprendizaje-servicio), a través del cual se presta un servicio a la comunidad utilizando unos conocimientos adquiridos.

“En un primer momento, la idea era acudir a diferentes organismos a impartir charlas y talleres prácticos, pero la situación actual nos obligó a reorganizar el proyecto, y decidimos crear un perfil de Instagram para poder difundir nuestro mensaje”, explican los estudiantes, quienes se sienten “muy contentos” por los resultados y reacciones que están recibiendo: “Estamos seguros de que las personas están siguiendo nuestros consejos, sabemos que hemos elegido el tema correcto”.

Las iniciativas de ‘Alimentarse No Tiene Desperdicio’, impulsadas desde su cuenta de Instagram, incluyen posts en los que explican cuáles son las frutas de temporada, de cada mes del año, que respetan las estaciones y las condiciones climáticas propicias. También han realizado guías sobre cómo almacenar los alimentos en la despensa y en el frigorífico, que se basan en seguir el método FIFO (primero en entrar, primero en salir).

Un problema poco conocido

A pesar de la gravedad del asunto, no parece que la población sea del todo consciente no solo de su magnitud, sino también de la existencia del problema. Los impulsores de ‘Alimentarse No Tiene Desperdicio’ piensan que esto podría deberse a la “poca difusión que hay sobre el tema. No es muy común ver noticias sobre la reutilización de las sobras, la organización del menú o la lista de la compra”. Estos tres son los factores principales por los que se “debería empezar a concienciar a la población” para poder llegar al “desperdicio cero en el hogar”, tal y como indican los estudiantes,

En España, aún no existe un marco legislativo orientado a la reducción del desperdicio alimentario ni en empresas ni en hogares, pero sí que existen otras campañas y medidas con ese objetivo. Por ejemplo, la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) anunció en 2014 los cinco retos de las empresas alimentarias españolas para el año 2020, donde se hace hincapié en la reducción del desperdicio alimentario.

Por otra parte, la estrategia ‘Más alimento, menos desperdicio’, impulsada en 2013 por el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, difundió entre la población algunas guías y consejos para reducir el problema del desperdicio. El plan también abarcó la parte de la producción, con el fin de que las empresas modifiquen sus tareas para disminuir tanto el desperdicio como la contaminación.

Sin embargo los miembros de ‘Alimentarse No Tiene Desperdicio’ consideran que sería de gran importancia la existencia de una regulación del desperdicio alimentario y la implantación de medidas de carácter obligatorio, tanto para empresas como para ciudadanos.