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Jueves, 31 Mayo 2018 11:48

Investigar el cerebro de las hormigas permitirá conocer mejor como nos organizamos

El área de Biodiversidad y Conservación de la URJC incorpora a una joven investigadora, a través de la convocatoria de atracción de talento de la Comunidad de Madrid, que estudiará cómo la vida en grupo ha afectado a la evolución del sistema nervioso en estos insectos.

Irene Vega

Algunos grupos de insectos, los llamados ‘sociales’, viven en colonias compuestas por decenas a millones de individuos. Dentro de estos colectivos se encuentran principalmente las abejas, avispas, termitas y hormigas, cuyos cerebros ocupan un volumen menor a un milímetro cúbico y tienen menos de un millón de neuronas (los humanos tenemos unos 86 mil millones). Sin embargo, a pesar del reducido tamaño, sus capacidades cognitivas y comportamientos son sorprendentes. Por ejemplo, las avispas pueden identificar los rostros de sus congéneres y las hormigas son capaces de encontrar el camino más corto de vuelta a casa. Entender estas fascinantes conductas es uno de los principales objetivos de Sara Arganda, que va a desarrollar su investigación el área de Biodiversidad y Conservación. “Mi trabajo en la URJC se va a centrar en estudiar cómo se ha adaptado el sistema nervioso de las hormigas; y las elijo a ellas dentro de los insectos sociales porque son un grupo con un único origen evolutivo y una enorme diversidad ecológica y de organizaciones sociales”, explica la joven investigadora.

Esta línea de investigación, dentro del campo de la neurobiología, consistirá en el estudio de la división de trabajo en colonias de diferentes especies de hormigas. Además, Sara Arganda señala que buscará entender el efecto de la inteligencia colectiva en el cerebro de las hormigas basándose en el comportamiento de búsqueda de comida. “En algunas especies la realizan exploradoras solitarias y en otras grandes grupos de cosechadoras”.

Ambos fenómenos, la división de trabajo y la inteligencia colectiva, emergen de la estructura social de estos insectos y también están presentes en las sociedades humanas. Estudiar sus efectos en la neurobiología de los individuos puede ayudarnos a entender mejor nuestro propio sistema nervioso.

El trabajo de Sara Arganda se completará con el estudio de la evolución de la anatomía del cerebro de las  hormigas. “Trataré de comprender su papel en el éxito evolutivo de esta familia de insectos”, subraya la investigadora de la URJC, quien añade que “con este estudio quiero llegar a proponer un modelo tridimensional del cerebro del ancestro de las hormigas y compararlo con otros grupos de insectos no sociales¨. Dentro de estos grupos estará el ciervo volante. En colaboración con Marcos Méndez, investigador del área de Biodiversidad y Conservación, analizará si invertir más energía en producir grandes mandíbulas afecta negativamente al desarrollo del cerebro del macho de esta llamativa especie de escarabajo. 

Incorporación de talento investigador en la URJC

El área de Biodiversidad y Conservación cuenta con pluralidad de perfiles científicos, lo cual proporciona colaboraciones fructíferas entre los grupos de investigación. La convocatoria de atracción de talento investigador de la Comunidad de Madrid, “nos ha permitido atraer a alguien brillante y en un estado más inicial de su carrera investigadora”, según destaca Marcos Méndez. “El perfil de Sara suma muy positivamente a esa diversidad dentro de nuestro área, la cual nos está dando tan buenos resultados como equipo investigador”. Este tipo de ayudas a la contratación ofrece a los jóvenes investigadores la posibilidad de liderar por primera vez como ‘Investigador Principal’ sus líneas de trabajo.

MarcosMendez SaraArganda

Marcos Méndez y Sara Arganda

Por el momento, Sara Arganda ha empezado a equipar el laboratorio y a establecer contacto con otros investigadores. “Voy a intentar mantener vivas en el laboratorio diversas especies de hormigas y a desarrollar dispositivos de comportamiento en colaboración con el Centre de Recherches sur la Cognition Animale (CRCA, CNRS) de Toulouse”, apunta la investigadora.

Sara Arganda es licenciada en Biología por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) con especialización en Biología Molecular. Dentro de su trayectoria profesional ha trabajado en los laboratorios del doctor Gonzalo G. de Polavieja (UAM e Instituto Cajal), de la doctora Audrey Dussutour (CRCA) y del profesor James Traniello (Universidad de Boston). En este último ha realizado un proyecto en colaboración con el profesor Martín Giurfa (CRCA), gracias a la financiación postdoctoral del programa europeo Marie Skłodowska-Curie Actions.