Ordenación Docente
Presentación
En el año 1998, a
partir la Declaración de la Sorbona, se inicia en el marco de la Unión
Europea un proceso de convergencia entre los distintos sistemas nacionales de
educación superior, cuyo propósito es la construcción, al llegar el año 2010,
de un Espacio Europeo de Educación Superior, orientado hacia la consecución,
entre otros, de dos objetivos estratégicos: el incremento del empleo en la
Unión Europea y la conversión del sistema Europeo de Formación Superior en un
polo de atracción para estudiantes y profesores de otras partes del mundo.
La progresiva armonización de
los sistemas universitarios requerida por el proceso de construcción del
Espacio Europeo de Educación Superior comenzó en España con la adopción de
diversas medidas normativas, tendentes a precisar aspectos puntuales de la
necesaria reforma y a disponer las pautas de su puesta en marcha inicial,
como fueron el Real Decreto 1125/2003, de 5 de septiembre, que dispuso la
adopción del sistema europeo de transferencia y acumulación de créditos
fundado en los denominados créditos ECTS, el Real Decreto 1044/2003, de 1 de
agosto, por el que se establece el procedimiento para la expedición por las
universidades del Suplemento Europeo al Título,el Real Decreto 55/2005, de 21
de enero, que reguló la estructura de los estudios oficiales de grado
llamados a sustituir a las actuales diplomaturas y licenciaturas; y el Real
Decreto 56/2005, asimismo de 21 de enero, que reguló los aspectos básicos de
la ordenación de los estudios oficiales de posgrado, comprensivos del segundo
y tercer ciclo. En el ámbito de la valoración de los niveles de calidad, se
han estudiado y fijado paulatinamente criterios comunes en orden al mutuo
reconocimiento entre agencias de calidad europeas.
Hitos normativos
fundamentales en el proceso de dotación al sistema universitario español del
marco legal preciso para la consecución de los objetivos de Bolonia han sido
la Ley orgánica 4/2007, de 12 de abril, por la que se modifica la Ley
Orgánica 6/2001, de 21 de diciembre, de Universidades, en la que se fijan las
bases precisas para la reorganización de las enseñanzas que demanda el
Espacio Europeo de Educación Superior; y el Real Decreto 1393/2007, de 29 de
octubre, por el que se establece la ordenación de las enseñanzas
universitarias oficiales.
Entre los principios
iniciales del proceso figuran, junto a la movilidad, la calidad, la
comparabilidad, la cooperación y la competitividad. Para conseguir los
objetivos y los principios señalados, se incorporan a los sistemas
universitarios nuevos instrumentos y objetivos académicos, se plantea una
nueva estructura cíclica de las titulaciones oficiales, se establecen
sistemas compatibles y comparables basados en la transparencia, y la calidad
de las enseñanzas se intenta garantizar a través de su evaluación en
distintos niveles.
El largo proceso de
adaptación al nuevo contexto universitario ha requerido por parte de las
Universidades españolas, a la par que la introducción de cambios en la
estructura de las titulaciones al hilo de las modificaciones normativas a que
se ha hecho referencia, el desarrollo de un proceso de renovación en
profundidad de la metodología docente, y la asunción de la necesidad de
valorar los niveles de calidad de las instituciones y su docencia. También se
suscitan, junto a la modificación del papel que corresponde al profesor,
otras exigencias vinculadas al proceso de convergencia, como son la necesidad
de dotar al alumno de aptitudes diversificadas que trascienden al
conocimiento estrictamente académico, que determinan la necesidad de
establecer otras figuras, como la del orientador-tutor.
Con el fin de promover el
requerido proceso de renovación, la Universidad Rey Juan Carlos ha emprendido
distintas acciones, que en el ámbito de la docencia podemos destacar la
participación en las experiencias y proyectos pilotos promovidos por las
distintas instituciones educativas, el desarrollo de acciones formativas
enmarcadas dentro de un plan global de formación docente, la implantación de
un innovador Programa de Tutorías Integrales, y el establecimiento de un
Programa de Ayudas a la Innovación Educativa, a través de convocatoria
pública dirigida al personal docente e investigador de la Universidad.
Con el objetivo de dotar a la
docencia de la Universidad de un marco y una estructura de calidad, se han
sistematizado las distintas acciones que se venían desarrollando, dotándoles
de unidad y haciendo más comprensible el sistema, recopilando los estudios y
evaluaciones que se llevaban a cabo, determinando los responsables y plazos
de ejecución, estableciendo los indicadores que sirven como objetivos
medibles y comparables curso a curso, señalando el proceso y los responsables
para la toma de decisiones a la vista de los resultados de los informes, y
estableciendo dos tipos de acciones de mejora, unas de carácter eventual, en
función de las deficiencias detectadas en un determinado momento, y otras
estructurales, de carácter permanente, organizándose en forma de programas
evaluables.
En definitiva, hemos
estructurado el seguimiento y mejora de la calidad de la docencia a través
de los siguientes instrumentos:
Un Sistema de Garantía
Interna de Calidad estructurado en dos fases, la primera, el Plan General de
Recogida de Información, y la segunda, el Procedimiento General de evaluación
y mejora de la calidad, a partir del cual se establecen acciones de mejora
puntuales en el desarrollo del sistema de la calidad, y se revisan las
integradas en los Programas Permanentes de mejora de la calidad: el Programa
de Innovación Educativa, el Programa Docentia, el Programa de Formación
Docente, el Programa de Movilidad, y el Programa Tutorías Integrales. Todo
ello para la mejora continua de los Planes de Estudio.
Nuestro objetivo es alcanzar
la excelencia en la enseñanza, el aprendizaje y la docencia. Pero ello no
sería posible sin la implicación de todos, profesores, alumnos y personal de
administración y servicios en el sistema.
Nuestro agradecimiento a la
Comunidad Universitaria por su colaboración en todo el proceso, desde la
recogida y el análisis de la información, hasta su implicación en la
valoración de esta información, propuestas y toma de decisiones, tanto a
aquellos que formar parte de los órganos encargados de la gestión del sistema
de calidad, como a los que colaboran con su tiempo respondiendo a las
encuestas y los que a través de los diferentes buzones de sugerencias y
reclamaciones, nos hacen llegar los aspectos mejorables del sistema.
Entre todos, hacemos una Universidad mejor.
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